Después de haber llegado en avioneta al poblado de la Paragua y habiendo formado el grupo que sería nuestra expedición, nos pusimos en marcha. En la bosa de mano, sólo lo imprescindible para los dos siguientes días.  Nos disponemos a acomodarnos en la lancha que nos llevaría hasta el campamento base en Salto Ángel. Acostumbrado a las lanchas que me había encontrado en otros lugares, aquella me parecio un poco…precaria. ¿Sería porque el fondo iba lleno de agua?

Las lanchas eran de todo menos estancas.

Las lanchas eran de todo menos estancas. No se ven, pero en el fondo había pececillos.

Teniendo en cuenta que el fondo de la barca estaba inundado (peces incluídos), y que dependíamos sólo de aquel motor para remontar un río enorme y que detrás nuestro sólo había una catarata de más de 120 metros de altura… pues nada ¡a la barca!

La lancha la manejan dos personas, Fredy, nuestro guía (un personaje muy curioso que nos animó cada momento del circuito)  y el lanchero en sí. Mientras uno conduce, el otro va achicando agua con un bote de plástico del fondo de la barca.

Aparte de estos detallitos, el viaje por el rio Carrao arriba es impresionante.

Bordeando los puis a toda velocidad, aunque aquí sí obligatorio el salvavidas.

Bordeando los tepuys a toda velocidad, aunque aquí sí obligatorio el salvavidas.

A ambos lados del río, los tepuys (montañas características de la Gran Sabana venezolana, planas en su parte superior) le dan un aspecto espectacular. Nos sorprendió no ver ningún tipo de fauna en el río ni en las orillas del río. Uno cuando va por primera vez a un sitio así se piensa que va a tener que ir apartando monos para poder avanzar. Como nos contó Fredy, los bichos no son tontos y se esconden en el bosque ante cualquier ruido extraño. Y nosotros lo éramos, claro.

Las nubes amenazaban lluvia.

Las nubes amenazaban lluvia.

El trayecto dura unas cuatro horas, y a mitad de camino más o menos, te hacen bajar de la lancha para evitar una zona de rápidos que a vistas de cómo pasa el lancharo sólo, no dan ganas de estar ahí con él. Las corrientes, aunque a simple vista no se notan, son tremendas. El tramo a pie se agradece para estirar las piernas un rato y descansar los pies fuera del agua del fondo de la lancha.

Salvando los rápidos a pié con unas vistas espléndidas.

Salvando los rápidos a pié con unas vistas espléndidas.

Reanudamos la marcha río arriba. El cielo estaba bien oscuro como era de esperar en época de lluvias. Para  añadirle al trayecto un poco más de emoción, empezó a descargar un chaparrón increíble que nos dejó empapados aun cuando nos habíamos puesto el chubasquero. El viento, la lluvia y Fredy achicando agua de la lancha… Toda una experiencia.

Te recomiendo un chubasquero bien grande de los que te cubren hasta los pies. El mío era pequeño y pasé un poco de frío en las piernas con la lluvia y el viento. Por suerte paró en media hora. De pronto, al dar un giro en el río, apareció ante nosotros Salto Ángel, impresionante.

Salto Ángel aparece magestuoso ante nosotros.

Salto Ángel aparece magestuoso ante nosotros.

Finalmente llegamos a campamento Ratoncito (sí así se llama). Allí nos encontramos el espacio que haría de habitaciones (unas simples hamacas colgadas con mosquiteras) y unas vistas a Salto Ángel tremendas. De hecho, el campamento lo van construyendo los nativos de la zona que se ganan la vida con estos circuitos turísticos y que van haciendo poco a poco aprovechando cada viaje para subir algún materíal para su construcción.

Los pollos asándose y Salto Ángel al fondo.

Los pollos asándose y Salto Ángel al fondo.

A la llegada, nos alegramos por fin al ver que estaban preparando la cena. ¡Pollos a la brasa! una cena así se agradecía después de tantas horas encogidos en la lancha. Nos fuimos a bañar al río y al volver al campamento, decepción. Los pollos eran para un grupo de japoneses que habían llegado y que tenían otra tarifa mucho más cara a la nuestra… Para nosotros espaguetis y fruta. Bueno, pues bien también.

Visión de Salto Ángel desde el mismo campamento.

Visión de Salto Ángel desde el mismo campamento.

A la hora de dormir, era curioso ver cómo los japoneses se desenvolvían en aquel escenario. Y no eran jovencitos. La más joven debía tener 60 años y era con diferencia la jovenzuela del grupo. Eran abuelitos y abuelitas muy, pero que muy mayores, y estaban allí para hacer un treking de varios dias. Flipamos.

El campamento con las hamacas para dormir.

El campamento con las hamacas para dormir.

Para dormir bien en una hamaca colgante, es muy importante colocarte en la posición correcta. La tendencia es ponerse a lo largo, según es la hamaca. Pues no. El secreto es tumbarte en diagonal. De esta forma, y aunque parezca mentira, quedas totalmente estirado en horizontal y el sueño está asegurado.

Después de cenar, nos fuimos a la orilla del río con Fredy, que nos sorprendió con una botella de ron para disfrutarla mientras nos explicaba historias de lo más increíbles. En el Parque Nacional, y en todos sus poblados, el alcohol de alta graduación está prohibido. Su aislamiento y realidad cultural, les pone en riesgo de caer en el alcoholismo. Cabe decir que estos pueblos están protegidos de forma especial por el gobierno venezolano a cambio de que se dediquen a la explotación turística (sostenible) de sus tierras y cultura. Aunque hecha la prohibición…

La verdad es que pasamos un muy buen rato charlando a la horilla del río, pero a mí el ron me produjo el peor efecto que puedes desear en mitad de la selva sin unos sanitarios en condiciones donde satisfacer tus necesidades y me tuve que ir a dormir con aquel nosequé en mis tripas…

Laguna de Canaima, crecida por ser la época de lluvias.
Artículo anterior

Circuito de 3 días en Canaima – Salto Angel

Salto Ángel empezando a ser cubierto por las nubes (lo más habitual es verlo así o más tapado)
Artículo siguiente

Circuito Canaima – Salto Ángel. Día 2

6 comentarios

  1. […] 15 – Circuito Canaima – Salto Ángel. Día 1. […]

  2. Elaine
    4 agosto, 2011 a 4:08 — Responder

    Hola estoy interesada en viajar a canaima me puedes dar los contactos del tour que tu hicistes???

    Gracias

    • 5 agosto, 2011 a 12:57 — Responder

      Elaine!!!!

      tengo esa informacion en espanya!! Ahora estoy disfrutando de Tailandia. Es sensacional. En cuanto puedas, te lo recomiendo.

      La empresa que me hizo el tour fue Adrenaline Expeditions. Esta es su web http://www.adrenalinexpeditions.com y ami me atendio Guillermo, creo. Ahi tiees los telefonos. A mi me resultaron muy bien de precio y todo como una seda. Si puedes elegir guia, y todavia esta por ahi, pregunta por Freddy, es un crack y muy divertido.

      Ya me contaras como te va!

      Saludos.

  3. Fabiola
    19 febrero, 2013 a 22:05 — Responder

    Ola, quisiera saber la fecha en la que fuiste?

Responder a Venezuela en un mes. ¡Chamo tu estás loco! » Viajar, comer y amar – Blog de viajes, gastronomía y más para disfrutar el arte de viajar Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *