Cada país tiene su forma de decorar y dar forma a sus autobuses. En Venezuela destacan sus enormes y potentes equipos de sonido. En España, su impersonalidad y las ventanas cerradas y su poco cómodas butacas. En Tailandia, me sorprendió lo personal y particular de su decoración. Y es que, para los que trabajan en esos autobuses, son como parte de su casa, de su vida.

Para gustos, colores

Es lo primero en lo que te fijas. Entras en el autobús y sus colores, alegres y chillones en combinaciones imposibles forman una extraña composición que a nosotros, los europeos, no se nos ocurriría nunca. Quizá sea por eso que el autobús en Tailandia (y otros países) es algo más alegre, familiar y cercano que lo que tenemos nosotros aquí.

No faltan las fotos de los monjes más benerados, las fotos de sus Majestades los Reyes de Tailandia, el reloj de turno, la foto familiar conmemorativa, un buda, flores y adhesivos, que aunque repetidos, decoran lo suyo. Siempre encontrarás la licendia del autobús y el supuesto chófer, aunque rara vez coincidirá  con quien en realidad conduce el vehículo.

Quiero pensar que la urna de detrás del retrovisor no son las cenizas de ningún familiar.

Quiero pensar que la urna de detrás del retrovisor no son las cenizas de ningún familiar.

Fotografías reales, fiambrera para la comida y propaganda electoral.

Fotografías reales, fiambrera para la comida y propaganda electoral.

La funda protectora de ganchillo para el cambio de marchas no deja de ser un bonito toque doméstico en el duro oficio de la carretera. Es cómo si el objetivo fuera no dejar nada con su aspecto o forma habitual. Ansia por cubrirlo todo y cambiarlo de color para resaltarlo y dar una mayor alegría al conjunto.

Que no se diga que no queda acogedor...

Que no se diga que no queda acogedor...

Una foto de el Che, que no me esperaba encontrar allí.

Una foto de el Che, que no me esperaba encontrar allí.

El equipo multimedia.

Básicamente un buen equipo de sonido con televisión y karaoke. Sí, el karaoke es una parte básica de los autobuses en gran parte de asia. No hay autobús que se precie que no tenga su karaoke preparado para la acción.

Equipo completo. Televisión, música y caraoke.

Equipo completo. Televisión, música y caraoke.

Da gracias si tienes la suerte de disfrutarlo apagado, aunque me hubiera gustado poder ver cómo se desenvuelven los tailandeses en aquella situación. Por lo que me contaron, con bien pocos complejos a la hora de desafinar en público.

Es imposible que se te pase por alto  la decoración floral con la que propinan a la televisión y las guirnaldas de flores en señal de ofrenda para tener un buen día. Parecen artificiales, pero son una comibinación de flores naturales, cuerdas y piezas de plástico.

Los asientos

Tengo que reconocer, que por cascados y viejos que estén estos autobuses, tienen los asientos más cómodos que he encontrado. Asientos reclinables y sobretodo, bien anchos y espaciosos. Tendríamos que aprender mucho aquí al respecto.

Asientos cómodos y anchos aun en autobuses locales.

Asientos cómodos y anchos aun en autobuses locales.

Sus trabajadores

Habitualmente, suelen ir tres personas como tripulación. El chófer (no vi a nunguna mujer al volante de un autobús), la señora o señor que cobra los billetes y un auxiliar, que no siempre se sabe qué función realiza, pero que ahí está. Baja a comprar comida o bebida para el conductor, duerme la siesta o se va asomando en ciertas paradas para reconocer si hay gente esperando para subirse…

Chófer y cobradora.

Chófer y cobradora.

Un asistente, entregado en cuerpo y alma a la tarea meditativa.

Un asistente, entregado en cuerpo y alma a la tarea meditativa.

La ventilación

En los autobuses locales, no esperes encontrar aire acondicionado. Tampoco se echa de menos. Las ventanas y puertas abiertas son la mejor ventilación. La velocidad que coge el autobús no es demasiada, así que no molestan y no pasas calor. Sólo si llueve mucho, las cerrarán todas, aunque no la puerta.

Comodidad ante todo.

Comodidad ante todo.

Para ayudar, los ventiladores circulares del techo son lo mejor. Me encanta verlos en funcionamiento. Un curioso mecanismo les hace girar y rotar a la vez  para alcanzar su máximo rendimiento. No te cansas de mirarlos. Son un tanto hipnóticos…

Ventilador circular de techo.

Ventilador circular de techo.

Su gente

De forma discreta, e intentando pasar desapercibido (lo que puede pasar desapercibido un occidental en aquel lugar) me gusta observar la gente que viaja conmigo. La madre y su hijo pequeño, la mujer mayor que lleva la compra, el asistente de viaje que duerme a pierna suelta… Pura curiosidad.

El viejo truco de la autofoto para fotografíar a los de detrás...

El viejo truco de la autofoto para fotografíar a los de detrás...

El techo niquelado también ayuda a observar discretamente.

El techo niquelado también ayuda a observar discretamente.

El turista

Entre toda esta riqueza visual  y colorido costumbrista, a veces te encuentras tú allí (el turista) como la pieza que debe destacar para aquellas gentes, con esa sonrisa y emoción característica de quien se siente fuera de lugar, pero feliz por conocer y convivir con otras realidades a las que está acostumbrado.

 

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2 comentarios

  1. 3 abril, 2012 a 12:30 — Responder

    Esos asientos tienen pinta de ser infinitamente más comodos que los de Ryanair… jajaja! Muy chulo el post, hace tiempo vi un reportaje sobre los autobuses creo que de México, y era flipante la decoración! Aunque veo que los tailandeses no se quedan cortos. Saludosss¡

    • 4 abril, 2012 a 12:03 — Responder

      Gracias Dany por tu comentario! Ciértamente son bien cómodos… Creo que excepto en Europa, la mayoría de países decoran mejor sus autobuses. Es otro concepto.

      un saludo.

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