Días 26, 27 y 28

Dejo atrás Kuala Lumpur para volar hacia Singapur. En realidad es un capricho monumental a la vez que hago una cata del país. El objetivo es alojarme durante el fin de semana en el peculiar hotel Marina Bay Sands. Sí, ese con una terraza en forma de barco en la azotea y la piscina infinita más grande del mundo (o al menos eso dicen).

En la piscina del Marina Bay Sands.

En la piscina del Marina Bay Sands.

Me recogen en el aeropuerto en el autobús del propio hotel y me llevan hacia allá. Reconozco que verlo por primera vez, desde la carretera me emociona. Ese edificio que tantas veces he visto en fotografías, ahora estaba ahí, delate mío y en pocos minutos iba a estar alojado. Me hacía ilusión, y mucha.

Elijo habitación con vistas atrás, que no es porque las vistas a la ciudad cueste 50 dólares más por noche, no, es que soy un nostálgico de las vistas a los terrenos en construcción.

Bueno, unos minutos que se convirtieron en casi dos horas. Mis temores sobre si iba a poder hacer check in sin problemas se hicieron realidad en forma de amable y perfecta recepcionista.

A eso de mitad de viaje, en Bangkok tuve que anular las tarjetas de crédito. Mi cartera se despistó de mi bolsillo durante una hora y pico, y aunque lo recuperé todo menos 3000 baths, casualmente mis tarjetas de crédito dejaron de funcionar. Así que sólo me quedaba la de débito. Lo que no me esperaba es que me cobraran toda la estancia por adelantado más un crédito de 200 dólares, por si me apetecia gastar un poquito mas…

Lo que me estaba temiendo se hizo realidad en un plis. Lo siento, pero su tarjeta no es válida para pagar su estancia entre nosotros. Así me lo planta la recepcionista, con la mayor sonrisa del sudeste asiático, mientras me pone a la altura de mi nariz, con las dos manos, mi pobre y exprimida tarjeta de débito…. Ya sabía que no había dinero suficiente pero trataba de ganar tiempo. Y la cola de gente que había detrás mío cuescándose del tema, claro. Qué no cunda el pánico, tengo un plan B y hasta un C. Bueno el B era una birria y lo descarté enseguida. El C funcionó a la perfección.

Pude solucionar el entuerto haciendo malavarismos y transferencias desde el teléfono a la cuenta en cuestión. Sólo deseaba que no me llegara el recibo de la luz o la comunidad, porque había dejado las cuentas niqueladas. Fue duro, pero lo conseguí y acabamos entre risas, la recepcionista china de la sonrisa magistral y yo mientras el sudor se escurría por mi espalda.

Vistas desde la habitación a la zona en construcción, detrás del hotel.

Vistas desde la habitación a la zona en construcción, detrás del hotel.

Instalado en la sensacional habitación, me subo a darme un baño a la tan deseada piscina en la planta 57. Está nublado, de hecho hace fresco, pero allí estamos todos, con el albornoz blanco inmaculado disfrutando de aquel espectáculo mientras tiritamos en silencio y aparentamos la mayor normalidad. Hasta nos bañamos. Qué agustito se pasa frío cuando estás en un sitio tan exclusivo como ese.

Viendo lo que pago y que allí se está muy agusto, sólo salgo del hotel para comprar unas camisetas decentes para que me dejen entrar en el restaurante y el club por la noche. Después de tanto trote por Tailandia y Malaysia, mi fondo de armario está hecho trizas.

Por la noche, casi no entro  en el selecto club Ku Dé Ta porque allí la gente va que parece va a la boda de la Duquesa de Alba .Había comprado una elegante camiseta lisa de color negro por 5 dólares que daba bastante el pego, pero sabía que mis zapatillas eran otro tema. Al ser huésped, el encargado hace la vista gorda al color verde y amarillo de mis zapatillas. Las vistas junto a la piscina es algo que no se me olvidará jamás.

El domingo es soleado y disfruto (sin tiritonas) de la piscina , las vistas y los alrededores del hotel. Hay para perderse horas haciendo fotografías por todas partes.

Días 29, 30, 31 y 32

Dejo Singapur con la pena de haber sido apenas un suspiro y con ganas de haber podido perderme por la ciudad en los barrios chinos, indios… Qué se le va a hacer. Volveré en otra ocasión, pero me hospedaré en una guesthouse, que me ha salido el fin de semana por la torta un pan.

En Bangkok paso un día y pico perdiéndome por aquí y allá en Chinatown, y experimento los resultados gástricos de abusar de la fruta. Encontrar un baño en Chinatown no es nada fácil.

Me adentro en el fascinante mundo del regateo en el MBK. Es un centro comercial enorme donde te pierdes sí o sí. Al final me mareo de tanto buscar y compro las camisetas de mis sobrinos a precio fijo y sólo regateo para un cubrecama de supuesta seda, que me gusta.  La señora me acepta el precio a la primera, y eso (y su sonrisa) quiere decir que está muy por encima de su precio real. He vuelto a fracasar en el arte del regateo.

La vuelta a Barcelona, vuelve a ser una delicia con Qatar Airways. Se agradece que la parada en Doha sólo sea de una hora y media. Yo siempre viajo en pasillo y en las primeras filas. En el último momento me lo cambian por ventanilla y al final del avión. Intento hacer cambios, pero no hay manera. Mi compañero (de volumen considerable) no me entiende y acaba cambiando su sitio con el de un amigo suyo (de volumen mucho más considerable), que literalmente quedaba encajado entre el asiento y la bandeja del asiento de delante. Finalmente pongo el asunto en manos de las amables azafatas, y como hay otros muchos a los que también les han cambiado el asiento que habían elegido, me encuentran un apaño en un asiento de pasillo. A mi pobre compañero le cambian a la primera fila, donde puede, al menos, estornudar sin miedo a dejarse los dientes en la bandeja de comer.

Despertarse en medio del vuelo con el capitán asistiendo a una mujer que le ha dado un chungo en plena noche, no anima mucho, pero estoy agotado, todo se soluciona y logro dormir a ratos hasta que llegamos a Barcelona.

Ha sido un viaje largo, y muy intenso. 32 días de viaje, 3 países, 5 monedas, multitud de vivencias interesantes y decenas de formas de hablar inglés diferentes. 

Mi primera experiencia en Asia ha sido todo un éxito y siento ya unas ganitas de volver…


Artículo anterior

Diario de viaje: Tailandia 4 (y Malaysia)

Artículo siguiente

Vuelo de Barcelona a Bangkok

11 comentarios

  1. Carla
    8 septiembre, 2011 a 10:06 — Responder

    I haven’t read all your recent posts about this trip.. but one thing that always interests me (and often don’t know enough) is… how much does it all cost?

    I mean… if I wanted to so something similar… how much money would I *really* need? 2000 Euros? 5000? No one ever really talks about it.. … :)

    Anyway, seems like you had a good time.. :)

    thanks,
    Carla

    • 8 septiembre, 2011 a 19:03 — Responder

      Hello Carla,

      I haven’t written any post about details of my trip, but in this case I’ll send you by email the price aprox of the weekend ;-)

      Thanks for reading my blog!

  2. 8 septiembre, 2011 a 12:21 — Responder

    Oh!!! que pasada debe ser bañarse en ese pedazo piscina!!! Felicidades!!

    • 8 septiembre, 2011 a 19:01 — Responder

      Gracias Quique!! La próxima vez que vayas por allí te la recomiendo!!

  3. 8 septiembre, 2011 a 17:54 — Responder

    Menos mal que al final pudiste hospedarte en el hotel! Desde luego tiene que ser una pasada darse un bañito en esa piscina!!!
    Qué tendrá Asia que nos deja con ganas de más?? Yo he vuelto con unas ganas enormes de volver!!!
    Saludos

    • 8 septiembre, 2011 a 19:00 — Responder

      MC,

      Por un momento lo vi peligrar, pero lo conseguí! Es una gozada y muy tranquila a pesar de la cantidad de gente. Los niños tienen su sector especial y los adultos el suyo, por si prefieres más la tranquilidad… :-)

  4. jose antonio
    1 noviembre, 2011 a 12:17 — Responder

    hola que tal ,somos de mallorca y nos vamos el 14 de noviembre,era para poder hablar contigo un par de dudas que tenemos como lo podiamos hacer para contactar con tigo nos vamos 30 dias y no tenemos nada planeado tu historia nos a encantado.espero poder contactar contigo pronto.un saludo

    • 2 noviembre, 2011 a 8:25 — Responder

      Hola Jose Antonio,

      gracias por leerme y me alegra que os guste. Os he mandado un mail para que me podáis hacer las consultas que necesitéis.

      Nos hablamos!

      JD

  5. JOSE MARTIN
    28 febrero, 2012 a 22:22 — Responder

    Hola desde Mexico, Que lugares tan hermosos que dificilmente alguna vez algunos visitaremos, dado que el $ no alcanza para todo. Sin embargo es bueno verlo a traves de tí. Saludos

    • 28 febrero, 2012 a 23:55 — Responder

      Hola Jose,

      no sabes lo importante que es encontrar comentarios como el tuyo… Gracias por leerme. No des nada por perdido y sueña con todo lo que desees.

      Un abrazo!

  6. […] de crédito y débito me han vuelto a hacer sudar- como ya lo hicieron intentando registrarme en el Hotel Marina Bay Sands de Singapur- Tras unos 10 intentos para pagar el billete con mis tarjetas, jugando con los límites desde el […]

Responder a JOSE MARTIN Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *