Pasarela de entrada a la cueva.

Pasarela de entrada a la cueva.

Tras la mala experiencia del Diamond Cave Resort de la primera noche, aún me quedaron ganas de conocer de primera mano la verdadera Diamond Cave (Phranang-nai) de Railay.

Para llegar, tienes que ir por el camino que está junto al Diamond Cave Resort, a la derecha del YaYa bar, por su lado izquierdo. Hay un pequeño cartel que lo indica y un estrecho camino de cemento entre casas que desemboca en un ensanchamiento frente a la cueva. Allí lo primero que verás será una estructura de hormigón abandonada, seguramente de algún proyecto fallido de darle más notoriedad a la cueva y que debió quedar en  nada.

Entrada de la cueva.

Entrada de la cueva.

No es nada espectacular ni fuera de este mundo pero no está de más dar un agradable paseo hasta allí. Es una de las dos cuevas del lugar, junto con la Cueva de Phranang (cerca de la playa de Phranang) y la laguna interior.

Cada hoja de la planta es casi tan grande como yo.

Cada hoja de la planta es casi tan grande como yo.

La Diamond Cave, tiene un precio de 40 THB que no te va a quitar de comer, pero que ayuda a que la persona que se encarga de su mantenimiento tenga un trabajo. Son esas pequeñas cosas que creo son importantes tener en cuenta cuando decidimos qué ver o que no simplemente porque nos cobran una entrada.

El camino te guía por la galería.

El camino te guía por la galería.

Formaciones de calcio hechas tras el paso del tiempo.

Formaciones de calcio hechas tras el paso del tiempo.

A la cueva se entra por una pasarela entre enorme plantas que comparadas con el tamaño de un servidor se me antojan enormes. Hay mosquitos, murciélagos y la pasarela por donde hacer el recorrido interior es algo curiosa.

Cuidado con los bloques sueltos de la pasarela.

Cuidado con los bloques sueltos de la pasarela.

Apenas unos bloques de cemento sobre unas vigas de hierro marcan el camino, con huecos y desniveles que te invitan al tropezón mientras intentas admirar las formaciones del techo. Ten cuidado, porque las piezas están sueltas, y no son planas, sino redondeadas y es más que probable que puedas colar el pie por uno de los huecos o dar un tropezón.

Final de la pasarela, sin indicaciones y apunto para darte un susto.

Final de la pasarela, sin indicaciones y apunto para darte un susto.

La pasarela empieza,  pero no termina, o al menos de la forma que es de esperar. Simplemente deja de existir, así que si vas embobado mirando al techo, te vas a pegar una leche seguro.

En el techo hay murciélagos y mosquitos. Echarte repelente antes de ir no está de más.

En el techo hay murciélagos y mosquitos. Echarte repelente antes de ir no está de más.

Esta fue la estructura que más me llamó la atención.

Esta fue la estructura que más me llamó la atención.

Aparte de las deficiencias estructurales, la cueva es curiosa y tiene algunas formaciones dignas de ser observadas con tranquilidad y la humildad de saber que tardaron miles y miles de años en formarse para que hoy tú, las puedas disfrutar.

 

 

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1 comentario

  1. 2 agosto, 2012 a 19:55 — Responder

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